A tu vuelta
Amigo, tal vez no te enteres nunca de que estoy vivo y escribiéndote esta carta que no es más que un relato de esa terrible noche. En fin, valentía, coraje, ambición y frialdad son algunas de las características que conocí e n ti durante todo lo vivido.
Era la oportunidad de perfecta, los “yanquis” habían cumplido con su parte, la mitad del dinero estaba en nuestras manos, solo falta entregar la mercadería recoger la otra mitad y listo, el negocio de nuestras vidas estaría terminado, medio millón de dólares estaba esperando por nosotros.
Parecía un contacto como cualquiera, “El Atrio” una café ubicado en la plaza Foch sería el testigo de un nuevo intercambio como ya era costumbre. Seis kilos de cocaína, en dos maletines negros era lo que Nacho cargaba esa noche, sentado en la parte de arriba me encontraba yo, vigilando que todo esté en orden, me pareció algo raro pues los gringos llevaban diez minutos de retraso, cosa poco usual en este tipo de negocios.
Lo pasado, el haber estado juntos desde un comienzo en el negocio del narcotráfico lo empecé a recordar como si hubiese pasado hace segundos, el formar parte de una mafia colombiana, en poco tiempo nos ubico entre los más buscados del país, lo que causo que nuestra amistad se convirtiera en inseparable, pero esa noche todo terminaría.
Llegaron los gringos y supe que todo estaba mal, uno de ellos llevaba en su mano derecha un pequeño resolver, desconcertado no tuve más salida tenía que actuar pues tras los polarizados ya había visto a un policía dentro del auto, así que empecé la balacera hiriendo al gringo del revólver, cuando regrese a ver todos abrieron fuego.
-Parce ayuda- dijiste, fueron las últimas palabras que te escuche decir y ahora solo retumban en mi cabeza como un amargo recuerdo, pues en el momento te deje, preferí seguir viviendo y ser libre. Al rato todo medio de comunicación hablaba de lo sucedido.
Tome el primer bus rumbo a Tulcán, para rendir cuentas del fracaso a nuestros superiores, al llegar tras una golpiza tuve que pagarles hasta el último centavo de merca perdida, así que si llega a tus manos esto, ¡todo nuestro dinero no existe más!.
Culpable por homicidios, trafico de drogas, robos entre otros delitos penales, Nacho quien se había convertido en mis espaldas estaba condenado a cadena perpetua, y obviamente toda la justicia ecuatoriana anda tras mi pista y no sé qué hacer, parece que todo termino antes de comenzar.
Culpable por homicidios, trafico de drogas, robos entre otros delitos penales, Nacho quien se había convertido en mis espaldas estaba condenado a cadena perpetua, y obviamente toda la justicia ecuatoriana anda tras mi pista y no sé qué hacer, parece que todo termino antes de comenzar.
Cuando juegas a vivir hay cierta personas que influyen es cada una de las decisiones a tomar, y cuando se va ese gran vació no se lo puede llenar con nada, más claro es como si llegara la muerte lentamente.
Así fue Nacho aquella noche tu moriste para mí, como yo para ti, nunca volveré a vivir, solo esperare a la muerte para empezar desde el final, sin más me despido querido amigo gracias y perdón.

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